lunes, julio 01, 2013

La usurpación de suelo cubano tiene más de cien añoss de

Por: Singh Castillo
Los Estados Unidos  mantiene desde 1903 ilegalmente una base naval en Cuba contra la voluntad de su pueblo. Esta instalación se encuentra en la Bahía de Guantánamo, una de las mayores de la isla. Dista 64 kilómetros de Santiago de Cuba, la segunda ciudad en importancia del país, y 920 kilómetros de la capital del país, La Habana.
 
Abarca un área de 117,6 kilómetros cuadrados(49,4 de tierra firme y el resto de agua y pantanos). Delimita una línea de costa de 17,5 kilómetros. La bahía posee buenas características en cuanto a profundidad, seguridad y capacidad, pero actualmente carece de importancia estratégica.

La Enmienda Platt , bochornosa ley del Congreso de Estados Unidos impuesta a la primera Constitución cubana a principios del Siglo XX, bajo la amenaza de que de no aceptarse la isla permanecería ocupada militarmente, estableció la obligación de ceder porciones de territorio para instalaciones militares del poderoso vecino.

No tardó en ponerse en práctica esa exigencia. En diciembre de 1903 Estados Unidos tomó posesión "hasta que lo necesitaren" de la Bahía de Guantánamo, mediante la imposición de un leonino tratado. Desde entonces y durante más de medio siglo fue centro de estímulo a la prostitución, el juego y las drogas, y de un abierto intervencionismo.

Desde el triunfo de la Revolución en 1959, la base ha sido fuente de provocaciones y agresiones, tanto de las tropas del enclave como de contrarrevolucionarios que allí encontraron refugio, muchos de ellos después de cometer crímenes y otras fechorías.

En 1961 personal de la Base provocó la muerte a golpes de un obrero cubano y menos de un año más tarde fue secuestrado, torturado y asesinado un humilde pescador.

Dos soldados cubanos resultaron asesinados en 1964 y 1966, respectivamente, por disparos realizados desde esa instalación norteamericana. Son muchas las violaciones del espacio aéreo, marítimo y terrestre cometidas, junto a diversas provocaciones como disparos, lanzamiento de piedras, proferir ofensas y otras muchas.

Los ejercicios de las tropas norteamericanas han provocado daños ecológicos irreparables al entorno, incluso han estacionado allí submarinos nucleares. Violando hasta el ilegal tratado que Estados Unidos esgrime para mantener su presencia militar, la base fue convertida en 1994 en campamento de refugiados, en gran parte haitianos, y aún se utiliza ocasionalmente para esto fines.

Ante tales hechos Cuba ha asumido invariablemente una actitud firme y serena, no se ha dejado provocar ni intimidar. Los combatientes de la Brigada de la Frontera , unidad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias encargada de la defensa de este límite fronterizo artificial, son ejemplo de preparación profesional, valor y disciplina.

Las máximas autoridades cubanas han declarado en muchas ocasiones que no aceptarán ninguna negociación con respecto a este territorio ilegalmente ocupado que no sea la retirada incondicional de las tropas extranjeras allí acantonadas contra la voluntad expresa del pueblo de Cuba. Con igual seriedad el gobierno cubano ha ratificado que no intentará recuperar sus legítimos derechos mediante la fuerza y esperará pacientemente a que la justicia se imponga tarde o temprano.

Desde 2002, una porción de la base ha servido como campo de detención para más de cuatrocientos prisioneros considerados como “combatientes enemigos” capturados por las fuerzas estadounidenses en Afganistán durante la invasión a ese territorio y luego en la ocupación a Iraq.

En franca violación a la Convención de Ginebra, a ninguno de los detenidos en ese campo de tortura se les ha presentado cargo formalmente, no han sido sometidos a juicio alguno y se les niega el derecho a un abogado por lo cual la administración de George Bush ha sido objeto de múltiples críticas en todo el mundo.

Recientemente los jueces de la Corte Suprema de los Estados Unidos emitieron un fallo donde constata que no hay autoridad para hacerles juicios militares a los encarcelados en la Base Naval de Guantánamo.

Solo diez de los 460 detenidos que aún permanecen en Camp Delta y sus secciones de máxima seguridad, han sido llevados a esos tribunales que ahora la Corte Suprema declara ilegales.

Sin embargo, aunque loable y digna, la decisión de la Corte Suprema se queda corta en lo esencial: el centro de detención de la Base Naval de Guantánamo —repudiado y denunciado por la comunidad internacional, incluidas instituciones de las Naciones Unidas, la Cruz Roja Internacional, organizaciones defensoras de los derechos humanos, y últimamente hasta por sus aliados europeos—, debe ser clausurado.


En puridad, los cubanos añaden que la Corte Suprema de Estados Unidos debiera también promover el cierre de la Base Naval de Guantánamo y la devolución de ese territorio robado a Cuba.

La largamente ambicionada bahía de Guantánamo.

Por la época en que Abraham Lincoln aspiraba a la presidencia de Estados Unidos, un granjero en Estados Unidos solía repetir: “Yo no ambiciono tierras, excepto las que colindan con  las mías”.

 La anécdota la contaba  con tono humorístico a sus rivales el décimo sexto mandatario (1861-1865) en la historia de esa poderosa nación,  y el más honorables  y quizás el más honorable de cuantos han ocupado la sala oval de la Casa Blanca.Esa excepcional honorabilidad le costó la vida, a  mano de un esclavista mientras presenciaba, inexplicablemente sin escolta,  una obra dramática en el Teatro  Ford, de Washington. 
Tal vez en Inglaterra, en presencia del bebé o del joven que con el correr de los años llegaría a ser el vice Almirante Edward Vernon, algún agricultor de Inglaterra pronunció una sentencia de índole  parecida a la de su colega norteamericano, pero con  más radical agudeza geopolítica: “Yo ambiciono tierras, incluidas las del otro lado del Atlántico.

 La casualidad o tal vez  un raro juego de circunstancia, podrían explicar  la presencia en 1741 del ya connotado militar en la bahía de Guantánamo, al frente de la escuadra inglesa de las West Indies, y su ya notorio interés por esas tierras, en las que fundó una comunidad de efímera existencia. a la que denominó  Cumberland.
Vernon había sido enviado a esta zona a continuar la guerra que sostenía la Pérfida Albión contra España,  y escogió a una de sus colonias, y dentro de esta la zona más oriental de Santiago de Cuba, es decir, la que limita con Guantánamo, en la imposibilidad de marchar hacia Colombia.  
El militar inglés quedó obsesionado por la inmensa rada, pero también por las tierras que la rodean, al igual que un conciudadano suyo, de apellido Hervey, quien en su Historia Naval de Gran Bretaña (1779)  describe a ese accidente marítimo como  "un gran y seguro paraíso protector para las embarcaciones azotadas por tormentas y huracanes tan frecuentes”. 

No he consultado esa obra, pero debe mencionar las fabulosas condiciones naturales de aquellas, su gran calado, el clima seco casi todo el año, y el anillo montañoso que casi totalmente la rodea y opera como "cortinas rompe vientos" que frenan y desintegran las tormentas y ciclones.
Muchos más cercanos –geográficamente- a Cuba, que los ingleses, a  los norteamericanos no escapaba que  la Bahía de Guantánamo, es una de las mayores de la isla, y dista solo 64 kilómetros de Santiago de Cuba, la segunda ciudad en importancia del país.
Fue ese uno de los factores por los que acudiendo a todas las argucias de toda laya y a la indefensión en que se encontraba la naciente República Cubana (falsificada por la nación norteña), maniobraron para instalar en la zona de Caimanera, una base militar, mediante fraudulento tratado. 
Aunque carece ya del valor estratégico que la distinguió durante las dos guerras mundiales, la parte de la rada ocupada por los yanquis, abarca un área de 117,6 kilómetros cuadrados (49,4 de tierra firme y el resto de agua y pantanos). 

Delimita una línea de costa de 17,5 kilómetro y posee buena características en cuanto a profundidad, seguridad y capacidad., pero los ejercicios de las tropas norteamericanas, acantonadas en el territorio tomado por la fuerza, han provocado daños ecológicos irreparables al entorno de la más oriental provincia cubana, la que deberán abandonar más temprano que tarde.

viernes, junio 28, 2013

Ilegal Base Naval en Guantánamo: Antecedentes

La ilegal Base Naval ubicada en territorio de Guantánamo ocupa un área de 117,6 kilómetros cuadrados del territorio nacional de Cuba, ocupada desde 1903 en contra de la voluntad del pueblo cubano.[1]

Fue resultado de un Convenio para las Estaciones Carboneras y Navales firmado entre el Gobierno de Estados Unidos y el Gobierno de Cuba, presidido por Tomás Estrada Palma, en circunstancias en que la Isla no poseía prácticamente independencia alguna a partir de la imposición de una enmienda aprobada por el Congreso de Estados Unidos y firmada por el Presidente Mc Kinley en marzo de 1901, que se conoció como Enmienda Platt, mientras el territorio cubano estaba ocupado por el ejército de Estados Unidos, después de su intervención en la guerra de independencia del pueblo de Cuba contra la metrópoli española. 

Antecedentes

En 1898, utilizando como pretexto la voladura del acorazado Maine, Estados Unidos le declara la guerra a España. El presidente William McKinley firmó la Resolución Conjunta del 20 de abril de 1898, la cual declaraba
“…que el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente”, “…que los Estados Unidos por la presente declaran que no tienen deseo ni intención de ejercer soberanía, jurisdicción o dominio sobre dicha Isla, excepto para su pacificación, y afirman su determinación, cuando esta se haya conseguido, de dejar el gobierno y dominio de la Isla a su pueblo.”[2]
La Resolución Conjunta autorizó al Presidente el uso de la fuerza para eliminar el gobierno español en Cuba.

Luego de la firma del Tratado de París entre los representantes de la Reina Regente de España y los del Presidente de Estados Unidos, Cuba sería ocupada por Estados Unidos con un carácter temporal. 
Leonard Wood. Gobernador militar de Cuba entre diciembre de 1899 y mayo de 1902.

Leonard Wood. Gobernador militar de Cuba entre diciembre de 1899 y mayo de 1902.
Leonard Wood, gobernador militar nortamericano, dictó la Orden 301 del 25 de julio de 1900, por la que se decretó la realización de una elección general para delegados a una Asamblea Constituyente que debería reunirse en la ciudad de La Habana a las 12 del día del primer lunes de noviembre de 1900, con el objetivo de redactar y adoptar una Constitución para el pueblo de Cuba.

El general Wood, en representación del Presidente de Estados Unidos, declaró constituida la Asamblea. Wood les adelantó los propósitos que abrigaba el gobierno de Estados Unidos:
“Cuando hayáis formulado las relaciones que, a vuestro juicio, deben existir entre Cuba y Estados Unidos, el gobierno de Estados Unidos adoptará sin duda alguna las medidas que conduzcan por su parte a un acuerdo final y autorizado entre los pueblos de ambos países, a fin de promover el fomento de sus intereses comunes.”[3]
La Constitución de 1901[4]dispuso en su Artículo 2 que
“componen el territorio de la República, la Isla de Cuba, así como las islas y cayos adyacentes que con ella estaban bajo la soberanía de España hasta la ratificación del Tratado de París de 10 de diciembre de 1898.”
Redactada la Constitución, llegó el momento de definir las relaciones políticas entre Cuba y Estados Unidos. Al efecto, el 12 de febrero de 1901 se designó una comisión de cinco miembros encargada de estudiar y proponer lo que procediera al expresado fin.

El 15 de febrero el gobernador Wood invitó a los miembros de la comisión a una pesquería y les ofreció un banquete en Batabanó, ruta principal de acceso a la Isla de Pinos, como se le conocía, entonces ocupada también por las tropas de Estados Unidos que intervinieron en la Guerra de Independencia de Cuba. En el propio Batabanó les dio a conocer una carta del Secretario de la Guerra, Elihu Root, en la que estaban contenidos los aspectos fundamentales de la futura Enmienda Platt. 

Según las instrucciones recibidas de Washington, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos debían regularse por varios aspectos. El quinto de estos era que, para facilitar a Estados Unidos el cumplimiento de deberes tales como los que recaerían sobre ellos por las estipulaciones ya expresadas, y para su propia defensa, Estados Unidos podría adquirir título, y conservarlo, de terrenos para estaciones navales y mantener estas en ciertos puntos específicos.

Al conocer la Convención Constituyente cubana las condiciones exigidas por el gobierno de Estados Unidos, aprobó, el 27 de febrero de 1901, una posición opuesta a la del Ejecutivo norteamericano, en la cual se eliminaba el establecimiento de estaciones navales.
  1. ↑ «Declaración del Gobierno de la República de Cuba a la opinión pública nacional e internacional» Disponible en el sitio oficial del MINREX. Consultado el 13 de julio de 2012. 
  2. ↑ «La Resolución Conjunta» Disponible en Portal Educativo Cubano. Consultado el 16 de junio de 2011. 
  3. ↑ Fidel Castro Ruz. El Imperio y la Isla independiente. Disponible en www.cuba.cu. Consultado el 13 de julio de 2012. 
  4. ↑ «Constitución de 1901» Disponible en Mi País. Consultado el 16 de junio de 2011.